APRENDER
A PENSAR EN FORMA CRÍTICA
4.1 ¿CÓMO PODEMOS ENSEÑAR EL
PENSAMIENTO CRÍTICO?
Para
ser capaces de enseñar el pensamiento crítico debemos partir de una definición instrumental de lo que
significa exactamente dicho concepto. Así, entendemos por pensamiento crítico
el procedimiento que nos capacita para procesar información. El pensamiento
crítico tiene lugar dentro de una secuencia de diversas etapas, comenzando por
la mera percepción de un objeto o estímulos, para luego elevarse al nivel en el
que el individuo es capaz de discernir si existe un problema, cuando se
presenta éste y proyectar su solución.
En nuestros actuales
programas de enseñanza ha dejado de ser suficiente proponerse el objetivo de
memorizar la información; ahora es más importante la forma en que utilizamos
esa información y la manera cómo somos capaces de incorporarla en nuestra vida cotidiana. El pensamiento
crítico se interesa por el procesamiento de la información que se recibe en el
salón de clase, y lo que es aún más importante, por la aplicación de esas
facultades de procesamiento en las situaciones de la vida diaria que se presentan fuera del salón de clase.
4.2 EL CAMINO HACIA EL
PENSAMIENTO CRÍTICO
El desarrollo y la
obtención de las facultades relacionadas con el pensamiento crítico pueden
considerarse como un viaje que se inicia
en el entorno familiar para luego extenderse a ambientes distintos, todos ellos nuevos y estimulantes. Cada paso
que damos exige un nivel de pensamiento y de aplicación de la información más
elevada. Cada paso nos conduce a un
entendimiento mucho más vasto de nuestro mundo.
Cuando el pensamiento
crítico se enseña de manera progresiva,
interesante y se hace ver su importancia a los alumnos, estos lo aprenden con
facilidad.
El pensamiento crítico les
permite a los alumnos aprender, comprender, practicar y aplicar nueva
información. A través de la enseñanza
del pensamiento crítico les
proporcionamos las destrezas necesarias
para utilizar la enorme cantidad de
contenido que reciben en esta “era de la información”
En el momento que
emprendemos nuestro viaje por el camino
hacia el pensamiento crítico debemos tener presente que:
·
Todos
nuestros alumnos son capaces de desarrollar un mayor nivel de pensamiento
·
Que
el pensamiento debe formar parte del proceso de aprendizaje
·
Y
que la enseñanza del pensamiento se imparte mejor dentro del programa académico
normal.
Iniciamos el viaje
utilizando nuestros sentidos. En el nivel que corresponde al punto de partida,
recibimos información del medio, recibimos estímulos a través de nuestros
órganos sensoriales. A medida que aumentan los estímulos, comenzamos a
observarlos con más precisión y les prestamos mayor atención. Pronto somos
capaces de distinguir y comparar los estímulos que recibimos.
En la etapa inicial del
camino hacia el pensamiento crítico, nuestro interés se cifra en dilatar los
sentidos del alumno y en ofrecerle nuevos estímulos. En esta fase los maestros
desempeñamos un papel muy importante,
por cuanto en nuestras manos está crear un ambiente de aprendizaje que resulte
interesante y estimulante. En esta etapa podemos utilizar una gran cantidad de
modelos multisensoriales.
Nuestro siguiente paso en
el camino hacia el pensamiento crítico requiere que el estudiante trabaje un
poco más con la información recibida. Ahora no sólo se espera que el estudiante
observe y discrimine, sino que comience a comparar y contrastar, categorizar,
clasificar y nombrar, así como a ordenar en secuencia la información. Este
nivel requiere que el estudiante no se
limite a reconocer la información, sino
que haga algo con ella.
Ahora lo siguiente es
ayudarlos a que codifiquen la información, de manera que sean capaces de
recurrir a ella en el futuro. Al ayudarlos a organizar la información, los
estamos habilitando para que puedan
localizarla en sus bancos de memoria a corto y a largo plazo. En este punto los
estudiantes empiezan verdaderamente a procesar
y utilizar la información. Las destrezas y la información que se codifican resultan
fácilmente activables y pueden ser utilizadas para procesar la información en niveles más sofisticados.
Los estudiantes están
comenzando a aprovechar la información que reciben : comienzan a analizarla. Al
hacerlo así comienzan a cuestionarse, a discriminar (distinguir) entre hecho y
opinión, a diferenciar lo que es importante de lo que no lo es, discernir lo
real de lo irreal y a reconocer las partes de un todo. En este nivel también
los estudiantes avanzan en el proceso de hacer inferencias en relación con la
información que se les ofrece. Al ser capaz de inferir, se espera que el
estudiante también sea capaz de hacer lo siguiente: entender afirmaciones,
identificar causa y efecto, generalizar, hacer predicciones, identificar
hipótesis e identificar el punto de vista. La idea en este nivel es que los estudiantes sean capaces de
utilizar la información que están recibiendo de modo que infieran conclusiones,
reflexionen a cerca de ella.
Llegamos a la fase de
resolución de problemas. En esta etapa el estudiante utiliza todas las
habilidades y procesos mencionados hasta aquí y los aplica a la definición y
resolución de un problema.
Fenton describe las seis habilidades principales que
se deben llevar a cabo en el nivel de solución de problemas:
·
Reconocer
un problema a partir de ciertos datos
·
Formular
hipótesis.
·
Reconocer
las implicancias lógicas de las hipótesis.
·
Reunir
los datos con base en las implicancias lógicas.
·
Analizar,
interpretar y evaluar los datos.
·
Evaluar
las hipótesis.

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